lunes, 21 de febrero de 2011

Ellos me están esperando...

Aquí va el post de hoy lunes. La historia es tomada de la vida real. Le pido perdón a mis hermanos por esto y también les doy las gracias por apoyarme. Los quiero con cada partecita de mi alma.


ELLOS ME ESTÁN ESPERANDO


La enfermera se acercó a inyectarme otra vez, en lo que va del día son cuatro las inyecciones que voy recibiendo, no sé qué me inyecta, de lo único que soy consciente es del olor nauseabundo que hay en este lugar, huele a enfermo, y una vez al día yo misma despido un olor fétido y luego viene una señora a cambiarme. Siento las voces de mis familiares que se acercan a preguntar qué es lo que necesito, escucho a mi esposo preocupado, le piden medicinas de nombres raros y luego él se retira, no me mira y no sabe que lo estoy mirando, no sabe que lo puedo escuchar, sé qué hora es, pero no sé qué día es, extraño a mis hijos, veo a los tres mayores en las noches, ellos también se acercan a preguntar qué es lo que necesito, pero no he visto hace tiempo a mis hijas, mi esposo seguro no quiere traerlas aquí, las extraño mucho y estoy muy preocupada por ellas. 

Quiero que todo esto pase, tengo fe en que sea algo pasajero, me curaré y regresaré para verlos y disfrutar los días con ellos más que nunca, verlos sonreír, verlos crecer, cuidar a mis hijas, prevenirlas de lo que la vida les depara, enseñarles a mis hijos a tratar a una mujer, a quererla, a respetarla, quiero que sean felices, mucho más que yo, quiero salir a pasear con mi esposo y con ellos, quiero que nos dé el sol y verlos sonreír siempre. Extraño los domingos con ellos, hoy no sé qué día es, pero quiero que sea domingo y quiero verlos, quiero cocinarles algo delicioso, quiero cantar y bailar con ellos, quiero burlarme de la gente con ellos, quiero abrazarlos, besarlos, no sé si están bien, qué tal si mi hija menor está enferma, me preocupa no estar ahí cerca y alerta ¿Y si mi esposo no lo hace bien? ¿Si no está alerta como yo de mis hijos? ¿Y si no puede más con la enorme presión de velar por ellos en mi ausencia? Por eso quiero regresar, debo regresar, ya no quiero que me inyecten más, la enfermera está a punto de inyectarme una vez más, ahora me está dando sueño, me hacen dormir ¿Por qué si yo no quiero dormir? Lo que quiero es salir, caminar, hablar, no quiero estar más aquí, me están durmiendo pero la cólera me invade, ¡No me duerman, por favor, no me duerman!

Acabo de despertar, el reloj que a duras penas logro divisar marca la una con diez, pero no sé si es de noche o de día, al costado de mi cama ya no está la señora que vi la última vez que cerré los ojos en contra de mi voluntad, no quiero preguntar a dónde se fue, a dónde se la llevaron, pienso que tal vez se mejoró y está ahora con su familia, así como yo estaré pronto con la mía. Lo cierto es que me siento cada día más débil, no me duele nada, es cierto, pero cada día siento menos fuerza en mi cuerpo, sólo puedo mover mis dedos de las manos, abrir y cerrar los ojos, me siento cada día más ligera, quizá sea porque esté perdiendo peso debido a la enfermedad, pero eso es lo de menos, gorda o flaca quiero salir pronto de aquí, la enfermera parece que no me inyectará hoy y eso me alegra mucho. También siento unas ansias inexplicables en el corazón, me late más rápido que cualquier día, presiento algo, algo bueno, mi audición parece haberse agudizado, puedo escuchar lo que pasa afuera, escucho gente, pasos, risas, conversaciones, eso también me alegra, hoy me siento parte del mundo.
Al cabo de unos minutos, mis ansias se han desvanecido, estoy viendo entrar, en la habitación, a mi hija la mayor de las mujeres, ella se acerca, me mira, me toca la mano y yo sólo puedo mover mis dedos en respuesta, quiero abrazarla decirle aquí estoy mi amor, pero ella llora, yo no sé por qué llora, quiere recostarse sobre mi pecho pero la enfermera maldita se lo niega, no puede acercarse a mí, pero si es mi hija y yo quiero que me abrace, no se puede y ella sigue allí, contemplándome con pena, como si me fuera a morir, ahora que tengo más ganas que nunca de vivir, hija mía, no me mires así, por favor. Mis otros hijos también entran y me miran. Luego entra la penúltima, entra nerviosa, la noto temblorosa, la conozco bien porque es la que más se parece a mí, en todos los aspectos y cuando está nerviosa mira a todos lados y mientras se acerca más a mí veo que la garganta le tiembla, empieza a hablarme, me dice que le va mejor en el colegio, que está tratando de estudiar más cada día, ella acaba este año la secundaria y quiero que en su fiesta de promoción esté radiante, más bella que nunca, yo misma quiero elegirle el vestido, ella confía en mí, en mis gustos, dejará que le elija el vestido, pero a veces siento miedo, ella es demasiado sensible y no quiero que nunca se sienta derrotada, quiero que sea fuerte y que aprenda a vencer todos los obstáculos en su vida y quiero que se quiera más que a todo lo que la rodea. Entonces ella también llora, igual que su hermana mayor, llora y eso me preocupa, si tuviera fuerzas la abrazaría y le diría que se calme, cálmate mamita, yo estaré contigo pronto, más pronto de lo que crees, ya falta poco para estar otra vez contigo, perdóname mamita por haberte hecho a veces sentir mal, prometo ser mejor madre para ti de ahora en adelante. Todos han entrado menos mi hija menor, seguro no la dejan porque está muy pequeña, quería verla, quería escuchar su vocecita, pero ya será pronto.

Ellos se retiran, no quiero que se vayan, quiero pararme e ir con ellos, tomarlos de la mano y salir de este lugar, pero no puedo, me siento muy cansada ahora. Ya los perdí de vista, han salido de la sala, afuera se escucha otra vez la bulla, la gente conversa, ya no escucho risas, alguien llora, desconsolada, y suspira, se nota que llora desde las profundidades de su pequeño corazón, es mi hija, la menor, no llores mamita, aquí estoy contigo, tranquila mamita, pronto estaremos otra vez juntas, no llores que esos ojitos lindos se ven feos cuando se hinchan, no llores por favor hija, me partes el alma, siento una enorme impotencia dentro de mí, no puedo hacer nada, mis hijos han llorado, todos, mi esposo, no puedo soportarlo más quiero salir, no por favor, enfermera no me inyecte esta vez, por favor ayúdeme a salir de aquí, ayúdeme a levantarme, debo ir con mi familia, me necesitan, mis hijas pequeñas, ¡No me inyecte, por favor, no me inyecte! 

Acabo de sentir la aguja entrar por mis venas, todo está más relajado, mi cuerpo se hace cada vez más ligero, es hora de cerrar los ojos nuevamente, ojalá cuando despierte pueda estar sana y fuerte para ver a mi familia, ellos me necesitan, me extrañan, ellos me están esperando.


Te amo mamá. Teresa Lozano mayo 1950 - mayo 2001

lunes, 14 de febrero de 2011

El loco

Aquí va otro adelanto de lo que será La Puta Amaestrada, el loco es otro de los personajes. El nombre es tan especial que no lo he puesto todavía.
Mientras tanto, en este 14 de febrero les mando un saludo sobre todo a aquellas personas que aman en silencio, y es que me parece que el silencio es más intenso que cualquier palabra y más significativo que cualquier peluche o rosa estúpidos. Perdón por la sinceridad y gracias nuevamente.


EL LOCO


El loco prendió un cigarro para poder frenar sus pensamientos constantemente acelerados. El loco era un tipo apuesto, inteligente, y un semi alcohólico, ya que no rechazaba ninguna copa de vino, ninguna salida, el loco no baila, pero bebe sentado, como endemoniado. Al loco le gusta beber y hablar, no para de hablar, de filosofar sobre la vida. 

Mientras el cigarrillo se consumía, el loco había estado pensando que en el difícil oficio de vivir, osea de mantenerse de pie soportando, resignado, la fuerza de gravedad, a la que toma como un castigo perpetuo de dios o de quien sea que nos haya creado o simplemente puesto aquí en esta tierra, en este oficio; sin embargo, nunca dejamos de tratar de disfrutar de la vida que se nos regaló o que tal vez nos obligaron a vivir. 

En ese sentido el loco rabioso llegó a la conclusión de que tenía que sacarle el mayor provecho y disfrutar de la vida tanto, que su goce resulte un insulto para su creador. 

El loco iba a la universidad y siempre que podía trataba de burlarse de sus profesores, hacerlos caer en ridículo y en los últimos años iba hasta en estado de ebriedad, es un bohemio y hasta dicen por ahí que cuando estaba en el vientre de su madre, la mujer fumaba tanta marihuana que el loco nació así: Loco. 

La frase más célebre del loco era: La vida es una mierda, pero aún así nunca quiso dejar de vivirla.

Él y Úrsula se conocieron bien una noche de invierno, se encontraron con unos amigos de Uchu en un bar de Miraflores, hacía frío. Ella se había convertido en un capricho más del loco, él la quería poseer cueste lo que cueste. En el salón de clases, el loco se sentaba con ella, o a veces, cuando Uchu decidía sentarse sola atrás, el loco la miraba, volteaba a cada rato para pescar su sonrisa cuando alguien hacía una broma. 

Ese día en el bar, los dos sabían para qué se habían encontrado y, aunque el loco no baila y ella tampoco, se sorprendieron en la pista de aquel bar, y se acercaron de a pocos y de a pocos también fueron juntando sus labios, Uchu sentía como si ese beso fuera el primero de su vida y sintió, como hace mucho no lo hacía, esas cosquillas o mariposas en el estómago, esas que te avisan que lo que estás haciendo te resulta realmente placentero, que te gusta hacerlo, que no te arrepentirás, sintió eso que te dice que te estás enamorando.

Esa misma noche, salieron del bar rumbo a la nada, caminaron por el parque que estaba justo cruzando la calle, caminaron y se abrazaron, no soltaban palabras, sólo se limitaban a mirarse, sorprendidos por lo que estaban sintiendo, pero se hacía tarde y el loco la llevó hasta su casa y en el camino Úrsula quiso disipar todas las dudas y se pasó el viaje preguntándole al loco sobre las historias que había escuchado de él, si es que alguna vez probó marihuana, si es que era bisexual y otras cosas. Uchu escuchó lo que quería escuchar y lo quiso y lo besó y lo miró y nunca quiso que esa noche acabara y nunca quiso dejar de ver al loco, pero como todo caprichoso y fumador ocasional de porros, el loco la dejó ir como a un ave que mantuvo enjaulado, la dejó ir sin más preguntas, la dejó ir con esporádicos regresos y encuentros inconclusos, la dejó ir para no hacerla sufrir, para que su recuerdo no sea una huella tan honda en la arena del mar de los sentimientos de la pequeña Úrsula, la dejó ir para quererla a los lejos, porque el loco, loco como era, mantenía un secreto del que nunca habló con ella, por ese secreto el loco huyó, porque si se enamoraba de Uchu ambos serían infelices por un largo tiempo.

Quién sabe si tal vez algún día Úrsula y el loco vuelvan a verse, a encontrarse, quién sabe si se miren como aquella noche, quién sabe si sentirán las mariposas sin alas que sintieron en el estómago al mismo tiempo.

Mientras tanto, sueñan el uno con el otro y tratan de insultar a su creador tratando de vivir la vida en su plenitud y es que, como diría el loco: “Lo importante es saber resistir”.

viernes, 11 de febrero de 2011

La puta amaestrada

A continuación un pequeño relato de lo que será mi primer escrito: La Puta Amaestrada, es impersonal y espero que les guste.
Y un agradecimiento especial a mi amigo Miembri Pepinillo (José Membrillo) por haber hecho el bosquejo del libro que algún día publicaré y quiero que sepa que gracias a ese bosquejo, me dio, sin saberlo, muchas más ganas de seguir escribiendo, me hiciste soñar con esa portada. Gracias amigo, hijo de mis extrañas, por animarme a seguir en este camino.


LA PUTA AMAESTRADA


La pequeña gran puta ha llorado toda la noche, desconsolada, ha llorado tanto que sus lágrimas humedecieron completamente su única y pestilente almohada. La pequeña puta está triste y aunque no se arrepiente de todo lo que hizo, no puede evitar pensar que haberlo hecho estuvo mal, no es bueno andar acostándose con cualquiera que cruza tu camino, que te invita una copa y te lleva a su cama de dos plazas, no es bueno pequeña gran puta. No es bueno llegar a un lugar y querer arrasar con todos los asistentes y lo menos bueno es hacer mentir a tus amantes, hacerlos caer en la miseria de verse sorprendidos ante la sociedad, verse sorprendidos siendo amantes de una puta, a nadie le gusta que lo vean con una pequeña puta como tú. Y por eso hoy te han echado como a una perro sarnoso. Aunque te prometan amor para siempre, nadie te querrá, siempre llegarán a la conclusión que deben deshacerse de ti. Por eso hoy, pequeña gran puta, hoy estás destruida y no es la primera vez, lo sabes muy bien, sabes que hace algún tiempo te echaron como hoy, y aunque lo hicieron con más desdén que ahora, siempre es por la misma razón. Y es que tú nunca has podido ocultar en las calles lo puta que eres, te portas como puta, te vistes como puta, hablas como puta y haces que todo mundo se entere que eres una puta. Y aunque te sientas orgullosa de serlo, nadie te aceptará.
Tendrás que resignarte a vivir siempre así, saltando de cama en cama, endulzando a tus amantes hasta el hartazgo, porque ellos siempre llegan a hartarse de ti, y es que a parte de ser una puta, eres hipócrita y soberbia y crees siempre tener la razón, crees siempre ser más que los demás y no te gusta que te corrijan. Pero lo peor que hiciste pequeña puta fue meterte con el mejor amigo de tu anterior amante, cuando éste último te botó y te largó de su vida para siempre, fuiste como una pequeña ardilla huyendo de su árbol caído, fuiste y te metiste entre sus sábanas y pensaste que así el anterior volvería y te pediría que vuelvas, pero no, el anterior amante disfrutaba de las cosas que hacías con su mejor amigo ,el anterior amante es tan perverso, más perverso que tú, y se ríe de ti a lo lejos y se ríe porque tú pensaste que lo engañabas y aunque éste disfrute viendo cómo degradas tu vida, no le cayó bien que su mejor amigo haya mentido por ti, haya cruzado miradas contigo y en su presencia, no le cayó saber que su mejor amigo recogía la basura que él botó, osea a ti. Y es que todos quieren lo mejor para sus amigos y por esa razón tu ex amante quiso lo mejor para su amigo y no una pequeña gran puta como tú. Pequeña usada.

Hoy estás secando tus lágrimas y el maquillaje se te corrió, tus ojos están hinchados y sabes que no es la primera vez y también sabes que no es la última. Te estás resignando a seguir ese camino agreste, ese camino en el que ruegas amor, ese amor que nadie te dio cuando eras una niña, ese amor que todos te negaron lo mendigas y eso te hace ser lo que eres: una detestable, desdeñosa y una pequeña gran puta.

 Cuando cambies y sepas respetar a los demás y a no meterte con quien no debes, cuando hagas todo eso que te hace gente, en ese momento podrías, tal vez, llegar a ser: Una Puta Amaestrada.

jueves, 3 de febrero de 2011

Que Nadie se detenga

¿Debo decirles bienvenidos? Asu qué aburrido, mejor no lo hago, porque lo más probable es que ni yo misma visite mi propio blog. Ok mi primer post para que este blog deje de ser virgen será un escrito hecho por esta servidora. Pero antes adelantar que no sólo publicaré mis cositas, supongo que habrá de todo, ojalá pueda y no muera en el intento. Aquí va mi primer post:

QUE NADIE SE DETENGA

Soy uno y soy todos, soy niña y adulta, soy hombre y mujer, soy la viajera sedentaria, la incertidumbre y la certeza, la miseria de los pasos perdidos, el recuerdo. Soy la voz, la calma, el llanto, el campo. Me pierdo y a veces volteo y sigo aquí, errante, inconstante, soy nómade en un sólo sitio. Soy la que escribe, la que calla, soy la que avanza, la que alcanza, soy, estoy y a veces puedo desaparecer y ser nadie y amar a nadie y que nadie me mire y decirle a nadie: Nadie yo te necesito. Y nadie vendrá a mí como la noche al día, como la lluvia a la superficie, como la muerte a la vida. En nadie me regocijaré y me rendiré ante nadie.



Mañana regreso a la simplicidad del infierno y a la pureza de la muerte, me iré recogiendo los pasos que no he visto pasar, las huellas de los perros que me han seguido, hambrientos. Me voy con el vino que he robado en aquella tienda, me voy y en el camino mi mente volará y pensará: “A nadie le importa si muero de sed, nadie me dio agua para saberme viva”. No llevo comida porque supongo que mi carne ha de tener un buen sabor, el sabor de encontrarme sola y simple, arrancándome los pedazos que me quedan, y bebiendo el delicioso cóctel de mi sangre y del vino.



Y que me busque en el viento y que oiga mis silbidos y mi vuelo, y que no me vea nunca para poder jugar con nadie, y que se muera en mis ojos y que a su cuerpo lo devore el ave que vuela a mi lado, que nadie se convierta en carroña y se sepa en derrota, que nadie aprenda, que nadie esculpa sus culpas, que nadie se arrodille y llore, que venga a mí a beberse mi sangre y mi vino y que a nadie persigan por mí y que huya y que corra y no aguante más, nunca más nadie.