martes, 29 de marzo de 2011

SIETE COPAS DE PERFIL...

Otra noche más sin poder dormir y un relato que empecé a escribir mientras estaba apunto de salir de la oficina. Digamos que todos alguna vez hemos querido más de la cuenta y el tiempo, sabio maestro, nos ha curado y nos ha sacado de ese enorme mar en el que casi casi hemos naufragado. Y sólo los inteligentes saben que no volverá a suceder. Aquí vamos


SIETE COPAS DE PERFIL

 

Luego de años nos hemos encontrado, yo más parca, más pausada al hablar, pienso 3 segundos más para decidirme hacer algo, no tomo tanto, no me enamoro, los años pesan sobre mí, la experiencia, los problemas, las decepciones, tú.

Tú, con esa locura característica, con las mismas palabras, con la misma voz, la sonrisa, haciendo todo rápido, hablando rápido y de lo que sea, con demasiada espontaneidad, tus palabras fluyen como el vaso de whisky que bebes, no fumas, yo evito hacerlo por ti.

Conversamos, me río de lo que haces, suelto incontables carcajadas, eres genial, me gustas, me gusta estar contigo, bebemos, reímos, si acaso una lágrima se me escapara hoy, sería de alegría, de tenerte cerca, de no haberte perdido, de saberte existente en cada segundo que vive y muere aquí, con nosotros.

Cuando te miro trato de apartar la vista, es que verte me recuerda a aquellas épocas de intolerancia, de mucha acción, de adrenalina, de problemas que nos buscábamos para hacernos la vida más interesante, menos aburrida, para pelear, para escuchar tus reproches, para aguantarte, para calmarte, para esperar paciente el fin de tus eternos arranques de huir. Entonces la noche transcurre y te voy queriendo más, no sé aún si al recuerdo de tus besos, si a la foto tuya que aún tengo guardada con llave, si al pasado que nos acompaña y a veces nos aturde, tú te ríes yo te pido que no lo hagas tan fuerte, la gente nos mira, vámonos.

Has bebido más de siete copas de distintos tragos, la sangre se sube a tu cabeza, te conozco tanto. Es hora de partir; aunque prefiero que la noche se haga un poco más larga hoy, para tenerte al lado, nada más mirarte, contemplarte como antes, con la diferencia de que hoy no se acabará el mundo si dejo de hacerlo, no se acelerarán los latidos de mi corazón, es sólo el placer de verte de perfil, ya lo sabes, no diré más. Para terminar, quería que sepas que nunca antes te escribí porque la emoción no me dejaba pensar, sólo podía poner Te quiero, Te amo y esas cosas estúpidas y acojudadas, porque el amor es estúpido, por eso nunca más me enamoré.

Ésta ha sido una noche distinta, he sentido nostalgia, ternura, pena, alegría, una mezcla de todo, pero toda la felicidad que siento a tu lado ya no me cautiva, no moriría por seguir aquí, hoy te dejo ir, libre yo, libre tú, libres para siempre, yo con otro, tú con mil, yo caminando, tú corriendo, yo pensando, tú actuando. Diferentes como antes, pero esta vez cada cual por su lado, yo no dejaré de pensar en ti, búscame como hoy cuando lo sientas necesario, a pesar de todo aquí estoy para secar tus lágrimas, para escucharte, para reír, para solucionar en lo que pueda tus pequeños problemas, ya sabes cómo soy y cómo seré contigo, no más reproches, no más gritos, de ti sólo quiero tu sonrisa, tu perfil, tu eterno cariño.

Perdóname por aquellas cosas que te hicieron odiarme por un instante o por mil.

Ha sido un placer.















miércoles, 2 de marzo de 2011

Anuncio mi muerte...

Me estaba olvidando de alimentar este blog. Buscando y buscando, encontré y arreglé un escrito antiguo, al final me dijo algo importante y me gustó. Aquí vamos.


ANUNCIO MI MUERTE 


Anuncio mi muerte con esta corazonada de paz en este corazón que ha venido para habitarme tardío y complaciente...

Anuncio mi muerte porque vivir no es más que morir un poco cada día...

Anuncio mi renuncia a esta vida que socava la propia existencia, arrestada en su ineficiente libertad y menoscabada por la ley de la gravedad,
esa puta ley que es obscena, que se mofa, que ironiza conmigo, maldita indecente.

Anuncio que huiré, sola y maldita
me voy antes de perder conmigo misma.
Prefiero huir antes de seguir en este constante calvario rutinario, pérfido, osado...
Es preferible la salida con la frente sobre la superficie antes de terminar de ahogarse...
Prefiero contar uno, dos y tres, que llegar a 100 e insistir, e intentar cambiar estos necios, ciegos, insolentes segundos, millones de ellos que agobian la mente, la perturban, la degeneran de imágenes sin vivir, anheladas inconscientemente, falsas, que no llegarán...
Con seguridad digo que hoy me despido de este cuerpo que me insultó la existencia, este cuerpo que no me comprende, que se aferra a que lo ame, que lo soporte, este cuerpo enamorado del alma que insiste en seguir junto a mí.


El alma se separa de este cuerpo y se va en búsqueda de una aventura más mediocre o más barata.
Este cuerpo se queda sin alma y el alma se retira desafiando la gravedad aunque sepa que luego, muy pronto, volverá a invadir y se corromperá nuevamente con la incomparable sensación de volver a respirar, con el ávido deseo de observar, de oler, con el delicioso y banal placer de sentir...
Y para que no se olvide de vivir, volverá a perderse en un susurro, oculto y lejano, de una noche fascinada por el milagro de verse envuelto en tan poco remordimiento: pecar mientras se piensa que se está vivo...