Me estaba olvidando de alimentar este blog. Buscando y buscando, encontré y arreglé un escrito antiguo, al final me dijo algo importante y me gustó. Aquí vamos.
ANUNCIO MI MUERTE
Anuncio mi muerte con esta corazonada de paz en este corazón que ha venido para habitarme tardío y complaciente...
Anuncio mi muerte porque vivir no es más que morir un poco cada día...
Anuncio mi renuncia a esta vida que socava la propia existencia, arrestada en su ineficiente libertad y menoscabada por la ley de la gravedad,
esa puta ley que es obscena, que se mofa, que ironiza conmigo, maldita indecente.
Anuncio que huiré, sola y maldita
me voy antes de perder conmigo misma.
Prefiero huir antes de seguir en este constante calvario rutinario, pérfido, osado...
Es preferible la salida con la frente sobre la superficie antes de terminar de ahogarse...
Prefiero contar uno, dos y tres, que llegar a 100 e insistir, e intentar cambiar estos necios, ciegos, insolentes segundos, millones de ellos que agobian la mente, la perturban, la degeneran de imágenes sin vivir, anheladas inconscientemente, falsas, que no llegarán...
Con seguridad digo que hoy me despido de este cuerpo que me insultó la existencia, este cuerpo que no me comprende, que se aferra a que lo ame, que lo soporte, este cuerpo enamorado del alma que insiste en seguir junto a mí.
El alma se separa de este cuerpo y se va en búsqueda de una aventura más mediocre o más barata.
Este cuerpo se queda sin alma y el alma se retira desafiando la gravedad aunque sepa que luego, muy pronto, volverá a invadir y se corromperá nuevamente con la incomparable sensación de volver a respirar, con el ávido deseo de observar, de oler, con el delicioso y banal placer de sentir...
Y para que no se olvide de vivir, volverá a perderse en un susurro, oculto y lejano, de una noche fascinada por el milagro de verse envuelto en tan poco remordimiento: pecar mientras se piensa que se está vivo...
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